El mercado de falsificación de credenciales académicas (diplomas y actas de grado) no es nuevo, solo en la última década ha alcanzado los $2 billones de dólares gracias a la calidad de sus falsificaciones, lo que ha permitido financiar no solo a sus promotores sino incluso al terrorismo como ocurrió en el atentado de Noruega en 2011. En Colombia, donde el 87% de las personas miente en su hoja de vida según los resultados del estudio publicado en el primer trimestre de este año, realizado por la firma Human Capital, es posible conseguir falsificaciones de casi cualquier institución de educación superior fácilmente, bien sea a través de la web o de mercados negros donde los precios varían (entre US$250 y US$400) según las características y calidad de los documentos e incluso la posibilidad de ser verificados por terceros. De manera general es posible clasificar los diplomas  falsos en tres grandes categorías:

  1. Diplomas  que parecen expedidos por una institución acreditada pero producidos ilegalmente
  2. Diplomas expedidos por una institución acreditada cuyos datos han sido modificados
  3. Diplomas expedidos por instituciones falsas o inexistentes

            Adicional a la desigualdad que esto puede generar en la competencia laboral, debido al gran esfuerzo (económico, físico y emocional) hecho por los individuos que cumplen con los requerimientos académicos para conseguir su formación y título, es necesario tener en cuenta el riesgo para la reputación de las instituciones tanto académicas como laborales.  En el caso que un individuo con credenciales falsas ingrese a la vida laboral, al no tener las competencias necesarias para ejercer su labor puede afectar negativamente a la institución e incluso en casos extremos puede generar consecuencias graves para la vida de sus clientes (como en el caso de supuestos cirujanos plásticos). A nivel mundial existen múltiples iniciativas que buscan dar solución a esta problemática, sin embargo en su mayoría buscan garantizar la integridad del documento físico y no de la información que contiene, dificultando los procesos de verificación por parte de los interesados y generando costos en dicho proceso para las partes.

            Es por ello que el uso de la tecnología Blockchain resulta idónea para el desarrollo de herramientas que permiten garantizar y certificar la autenticidad de la información contenida en los documentos. Al momento de emitir una credencial académica, la información allí contenida (Nombre, identificación, título otorgado, fecha de grado, registro, etc.) es cargada en la Blockchain de Ethereum gracias al uso de Block’o por parte del emisor (Institución académica)  garantizando su inmutabilidad y autenticidad, permitiendo así su fácil verificación por todo aquel que lo requiera,  disminuyendo los costos de dicho proceso mientras se contribuye con el medio ambiente.